Río Grande y su historia PDF Print E-mail
Written by Marcos Czerwinski   
Monday, 21 September 1998
El Río Grande que hoy luce ante nuestros ojos cuenta con 45.000 habitantes. Tiene atributos propios de una ciudad joven sociológicamente caracterizada por un promedio de edad que no excede los 28 años y en la cual las edades que van desde 0 a 17 años, representan el 50% de la población total. La educación de este sector social es atendida, en forma oficial y privada, en 15 establecimientos de nivel preescolar, 28 para nivel primario, 10 para el nivel medio, 2 establecimientos para el nivel terciario y se cuenta con una universidad tecnológica.
Río Grande es una ciudad considerada ecológica, ya que los servicios de agua, luz, gas y cloacas, satisfacen plenamente la demanda y se complementan con la amplitud e higiene de sus arterias de circulación, debidamente ornamentadas con plantas y macizos florales que dan colorido marco para provecho de una población inusualmente dinámica.
La necesidad de comunicación del habitante insular, tal vez explique el fenómeno de contar la Ciudad con 22 emisoras radiales, 3 diarios, y 3 estaciones de televisión que ofrecen al usuario, ya sea por aire o por cable, opciones de 40 canales.
Con esta sintética descripción de lo que está a la vista en nuestros días, quedaría por investigar quién fue el primero que teniendo el propósito deliberado de hacer en la margen izquierda de la desembocadura del Río Grande un centro urbano, dio los pasos iniciales para ello o por cuya intervención se comenzó la instalación de servicios propios de una ciudad en el aglomerado humano allí iniciado en forma espontánea. Tal vez sea esto lo que hace decir que Río Grande no tuvo un fundador en particular, y sí muchos pioneros que en forma espontánea finalmente la crearon.
Si bien la Isla Grande estuvo poblada por aborígenes Selk´nam y Yámanas con una antigüedad de 9.000 años (A.C.), la historia oficial otorga a la Ciudad el apelativo de "septuagenaria". Sobre estos hechos predecesores en materia de poblamiento de Río Grande, llegamos a la fundación formal a partir del decreto del Poder Ejecutivo Nacional dictado el 11 de Julio de 1921, y publicado en el Boletín Oficial Nº 8209, año XXIX del 14 de Julio de ese año.
Se dispone en este Decreto, la fundación de colonias agrícolas, pastoriles y pueblos en varios Territorios Nacionales, a cuya distribución y extensión se refiere en sus consideraciones, estableciendo para Tierra del Fuego 5.000 hectáreas. En esas consideraciones se expresa filosóficamente que la fundación de colonias suprime los efectos del aislamiento que sufren los habitantes confinados en las fronteras del país, librados a todos los azares. Organizadas de esta manera, permiten la radicación de pobladores, cuya población aumenta espontáneamente.
En síntesis, el desarrollo sucesivo operado por este asentamiento humano, calificado como espontáneo, ha sido impuesto por las favorables condiciones y características geográficas de la región, constituyéndose naturalmente en un punto de convergencia de extensas praderas regadas por los afluentes y el río mas largo y caudaloso de la Isla Grande y las rutas de las grandes estancias, buscando el trazado conducente a una vía de comunicación externa.
Pero explicar la evolución del poblamiento de Río Grande no podría realizarse sin tener en cuenta parámetros económicos que lo originaron. La ganadería, desde principios de siglo, fue la primera manifestación productiva que facilitó la radicación de personas en la zona rural y en el frigorífico, a partir de su inauguración en 1917.
Los años continuaron su marcha inexorable. El villorrio inicial se fue redimensionando, haciendo gala de mutante fisonomía que iban aportando los que llegaban. Los otrora fuegos aborígenes que dieran nombre a la isla, fueron reemplazados por otros fuegos provenientes del venteo de gases de la actividad petrolera iniciada en 1949. Como consecuencia de hurgar en las entrañas de la tierra, cigüeñas de extracción brotaron como hongos luego de una lluvia de verano, y en derredor también crecieron los tanques almacenados de petróleo, listo a transformarse en energía.
Como un niño que se hizo hombre, el pueblo fue ciudad en el corto plazo. Las fábricas portadoras de tecnología atrajeron a muchos nuevos pobladores a partir de 1982, cazadores pedestres del presente. Cientos de nuevas viviendas con otras concepciones de diseño, dieron muerte a las antiguas de chapa y madera.
Los Laté y Junkers de la Aeroposta Argentina, que comenzaron a llegar desde 1935, supieron transformar sus hélices de madera en metálicas turbinas en testimonio rutinario de cada día, destiñendo en el fueguino su insular naturaleza.
Ganadería, petróleo, la industria electrónica, plástica, de la madera y textil, actividades económicas que sustentan la realidad del presente, supieron darle la bienvenida al turismo, que optimiza la utilización del bellísimo marco escénico natural.
Hay vida latente cuando se corre el velo del pasado. Es así como desandando la historia de RIO GRANDE vamos encontrando al que forjó el camino que hoy andamos, la luz que nos alumbra. Al que dio la lección que no se olvida, al que abrió surcos en la tierra y en la vida. Primeros pobladores a los que por todas estas cosas los recuerda la memoria. Porque soñaron nuestros días, porque nos enseñaron que el ideal es obra y que la obra es un ideal vivido.
Como sutiles gaviotas, revolotean las imágenes y símbolos de una corta historia que está llegando a su 77º aniversario, historia de un RIO GRANDE edificado poco a poco, y que no termina aquí ...

Por Carlos M. Ratier - Historiador - Periodista
Last Updated ( Wednesday, 26 October 2005 )
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