| Primer viaje de NORYSUR a British Columbia |
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| Written by Marcos Czerwinski | |
| Monday, 20 December 2004 | |
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LA PESCA DEL STEELHEAD Haciendo clic en “enviar” el 20 de septiembre salió el último mail de una inacabable serie que se inició con el ambicioso proyecto de organizar un viaje para pescar steelhead en el río Kispiox, ubicado al norte del estado de British Columbia en Canadá. Este proyecto que hemos encarado acaba de culminar. Nos parece bueno compartir con los socios del Club las experiencias vividas en esta expedición que ha sido la primera, pero que por cierto no será la última.
El derecho de piso es difícilmente evitable. Sin embargo las largas horas, y a veces días, sin resultados concretos son borrados de un plumazo ante un encuentro con el objetivo. Se debía completar un grupo de 8/10 pescadores. El Club hizo la invitación a sus socios y hubo una respuesta positiva. Pasado un tiempo se amplió la posibilidad de integrar la expedición a invitados de socios. El grupo se armó, incluso con lista de espera. Nos esperaba una semana pico de la corta temporada de steelhead. Todo un privilegio. Se llevaron a cabo reuniones preparatorias con videos instructivos. Se evacuaron consultas de la más variada especie. Se verificaron equipos. Se encargaron moscas, waders, líneas, backings reforzados, etc. etc. Y más consultas. Todo esto se desarrolló con calma y armonía. Sin embargo la serenidad se perdió de manera absoluta cuando se informó que el lodge, como es habitual, no provee vino. Esta noticia provocó una marcada agitación que sólo se apaciguó cuando uno de los integrantes tomó sobre sus hombros la delicada responsabilidad de asegurar la provisión de innumerables cajas. La inversión no fue menor pero al cabo del viaje hubo un reconocimiento general a la adecuada selección realizada. Llegó el día. Todos debíamos converger en Vancouver y de allí partir en un vuelo interno al pueblo de Smithers donde pasaríamos la noche para ser buscados a la mañana siguiente para trasladarnos al lodge y hacer unos primeros tiros. Todo esto sucedió a pesar de sobresaltos por equipajes perdidos y recuperados. También tuvimos el gusto de que nos abriesen especialmente temprano la excelente casa de pesca con mosca Oscar’s. Quedó como si hubiera pasado la langosta argentina (un revival del “déme dos”). Conocimos entonces a nuestro anfitrión, el encargado del lodge, Jim Allen, de sólo 23 años pero ya reconocido guía de la zona. Durante todo el año se le había pedido infructuosamente que nos enviara fotos de nuestro alojamiento. La falta de respuesta en este sentido generaba cierta inquietud. Inquietud absolutamente infundada!. Nos esperaba un lodge de un lujo y buen gusto que nos dejó boquiabiertos. Absolutamente inesperado. Habitaciones individuales enormes con deck que daba al río Kispiox, ambientes amplísimos, comedor con grandes ventanales también al río, living con gran chimenea, internet banda ancha, jacuzzi, masajista, etc. La calidad del alojamiento estuvo acompañada por la calidez de la recepción y la abundancia y calidad de la comida durante toda nuestra estadía. Tuvimos ocasión de probar milanesas de alce, salchichas de caribú (muy celebradas) y otras delicadezas propias de la zona. Si uno tiene un difícil día de pesca, se valora muy especialmente volver a un medio de estas características. La mala noticia fue que el río estaba claramente sucio como consecuencias de intensas lluvias de los últimos días. Prácticamente impescable durante los dos primeros de los seis días de pesca previstos. No obstante esto se salió a pescar con tenacidad y hubo un par de sorpresas al producirse el debut de dos de los miembros del grupo. Los ánimos se mantenían en alto ya que el río comenzaba a aclarar y bajar y ya para el tercer día las condiciones eran normales. El nuestro no era un fly-in lodge con lo cual no teníamos pesca exclusiva y por lo tanto no éramos los únicos pescadores en el río. La modalidad consistió en que se formaron cinco parejas (dos estaban constituidas por padres e hijos) a los que se les asignaba un guía a cada uno que variaba diariamente. Se flotaba el río parando en los lugares apropiados para pescar. No se pescaba desde el bote que, por otra parte, no es reglamentario. Se comía un sustancioso picnic en el río. Las fotos no dan una idea acabada del tamaño del río que es semejante al Chimehuín. El paisaje era particularmente llamativo por los colores típicamente otoñales. De aquí en más este relato pasaría a ser una descripción de lo que se sacó, lo que se perdió, lo que no se sacó, lo que se sacó pero no pudo ser fotografiado, la mosca que mejor andaba, la línea que parecía más apropiada, las ventajas o no de las cañas de dos manos, el mejor guía, un guía indio, los baños involuntarios de guías y pescadores, etc. Eso es inacabable y entendemos que lo importante es que terminábamos el día habiéndola pasado maravillosamente, volviendo a nuestros apetecibles aposentos y terminando en la cama a las 22 hs para levantarnos a las 6.15 hs para un desayuno a las 7 hs y estar abajo con los waders puestos y listos para partir a las 8 hs. Como la “colimba”, pero bastante mejor!. Hay varias cosas para destacar. En relación a lo concreto de la pesca podemos afirmar que se estuvo a la altura del desafío. La pesca fue dura pero todos sacaron su steelhead. Algunos tuvieron más suerte que otros. Hubo quien enganchó once y sacó nueve. Todos aprendimos mucho. Después de este viaje somos decididamente pescadores más evolucionados. Los que vuelvan tendrán clara ventaja sobre los que se inician. Otro aspecto, sin duda el más importante, fue la armonía del grupo. Si bien era previsible, no dejaba de ser un placer ver el entusiasmo de todos cuando otro sacaba. En ningún momento hubo competencia alguna, cosa que es muy frecuente entre pescadores que desarrollan esta actividad con una actitud equivocada. En la comida final, de la cual participaron los guías, el más veterano de ellos resaltó este aspecto de los representantes de Norysur. Dijo que no era frecuente ver un grupo que disfrutaba tan completamente del programa de pesca más allá de cualquier otra consideración. La anteúltima noche hubo cierta alarma cuando se puso de manifiesto que estaban sobrando botellas de vino. Se registró una fuerte reacción que remedió esa situación de inmediato. Un aspecto significativo ha sido el que el Club ha logrado que se le otorgue prioridad en las reservas de este lodge (Bear’s Claw) para la última semana de septiembre en los años venideros. Como decimos, la prioridad es para el Club. No es nominativa tal como acostumbran hacer los lodges en todo el mundo. En este sentido el Club oportunamente establecerá el mecanismo que habrá de adoptarse en relación a las reservas para el año que viene. Las fotos que ilustran este breve raconto son sólo unas pocas que pretenden dar una idea del lugar en el que estuvimos, los pescados que se sacaron y las características del río. Pero obviamente no logran transmitir los muy buenos momentos que hemos pasado y que, al menos la mayoría, está dispuesta a repetir si fuera posible. Buenos Aires, 12 de octubre de 2004 |
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