Pesca en Rusia: Río Varzuga, Parte III PDF Print E-mail
Written by Marcos Czerwinski   
Wednesday, 19 February 2003
Cada nueva especie que se pesca requiere de un aprendizaje de técnicas distintas a las que uno está acostumbrado.

Las del salmón no son una excepción. Es más, no es tan simple como parece ante su similitud con el comportamiento de otras especies anádromas a las que estoy habituado. Lo comprobé a la inversa con todos los pescadores de salmón que vienen a pescar al río Grande quienes, queriendo aplicar las técnicas del salmón en nuestra trucha marrón anádroma, tienen muy poco éxito a menos que pesquen la trucha como tal. Con el salmón es lo mismo, hay que pescarlo como salmón, no como trucha.

Técnicas de Pesca

Cada nueva especie que se pesca requiere de un aprendizaje de técnicas distintas a las que uno está acostumbrado. Las del salmón no son una excepción. Es más, no es tan simple como parece ante su similitud con el comportamiento de otras especies anádromas a las que estoy habituado. Lo comprobé a la inversa con todos los pescadores de salmón que vienen a pescar al río Grande quienes, queriendo aplicar las técnicas del salmón en nuestra trucha marrón anádroma, tienen muy poco éxito a menos que pesquen la trucha como tal. Con el salmón es lo mismo, hay que pescarlo como salmón, no como trucha.

Las técnicas de lanzamiento son las mismas que se usarían en cualquier río con caña de dos manos. En esto no hay diferencia. Si hay que saber maniobrar o trabajar la línea más en el agua que en el aire, ya que la presentación de la mosca en frente del pez es lo más importante en la pesca del salmón. Básicamente son dos elementos, la presentación, o sea el ángulo con el cual el pez ve la mosca, y la velocidad a la cual esta mosca se desplaza en una determinada corriente de agua con respecto a esta misma.

El desarrollo de esta técnica es fundamental para incitar al salmón a tomar. El pez no siempre toma la mosca que le presentamos pero sí, muchas veces, la sigue y juguetea con ella, ya sea con su boca, sin tomar, o revolviéndose detrás de ella produciendo un gran borbollón en el agua que detiene, literalmente, el corazón del pescador más rudo. Casi siempre, si se cambia de mosca y se lanza al mismo lugar, el salmón toma ... o no.

Hasta aquí parece todo fácil, pero hay que llegar a este punto de hacerlo tomar al salmón y, además, después nos queda clavarlo, pelearlo y sacarlo. Que son historias diferentes.

Para descubrir, primero, el lugar donde puede estar el salmón en el río tenemos que recordar que es lo que hace él en el río. El salmón está en permanente tránsito para llegar a su lugar de desove con pequeños descansos que se toma, de vez en cuando, y por tiempos determinados cuya duración dependerá de lo que transitó para encontrar agua de descanso y la energía que consumió para llegar hasta allí. Por lo tanto, hay pozones donde el salmón descansa más tiempo y hay otros donde permanece pocas horas, si se puede decir.

Los pooles más profundos, con agua corriente, son donde el salmón descansa más tiempo, ya que lo proveen de mayor seguridad ante sus predadores naturales, los osos, y donde se puede oxigenar bien y más tiempo. Estos pooles, generalmente, están a continuación de una gran caída de agua y en los que hay una corriente importante. Por lo tanto, él sabe que tiene que recuperar energías para salvar ese obstáculo, que puede ser una gran caída de agua o rápidos importantes y largos.

Una vez sorteados estos obstáculos grandes se queda en la parte de arriba, delante del embudo que siempre se forma antes de un salto o de algunos rápidos y antes de que el fondo del río cambie de gradiente y forme esa caída. Esta zona delante del embudo es, por lo general, una zona de agua lisa que refleja el cielo, y es por esta razón que en inglés se llama glide, -escurrimiento, deslizamiento-, y la corriente allí es muy suave, permite que el salmón se recupere también allí para luego continuar aguas arriba hasta la cola de otro pozón o run -agua corriente, generalmente una caída menos importante, entre dos rocas grandes-.

En líneas generales, es así como se mueve el salmón en el río y dónde se lo puede encontrar para pescarlo; aunque, las variables son infinitas, tantas como pozones, piedras, correderas, rápidos, saltos de agua o glides que se puedan encontrar en el río, más la combinación de todos ellos con corrientes y contra-corrientes y remansos que también los hay.

Entonces, lo complicado no es colocar la mosca en el lugar adecuado, lo complicado es que la mosca llegue a ese lugar, frente al salmón, de la manera correcta, después de que la línea trabajó con todos los obstáculos puestos en el río para beneficio del pez, incluyendo las corrientes y contra-corrientes. Por eso se usa línea de flote, porque tenemos que trabajar la línea correctamente, con reach casts, con mendings río arriba o río abajo según la necesidad, o hasta con algún mend como para que la panza de la línea pase por encima de una roca y que la mosca siga pescando en forma correcta a lo largo de esa corriente que está de aquél lado de esa roca.

Además, si se pescara con líneas de hundimiento, por lo menos en esta sección del río, sería complicadísimo por los enganches con las rocas. A veces hasta se complica si dejamos mucha línea de flote sobre al agua, de la que vamos recogiendo, ya que las diversas corrientes la arrastran y, me pasó, se traba la línea debajo de una roca, obviamente, en un lugar donde no llegamos ni metiendo debajo del agua el brazo entero. Hay que desvestirse hasta la cintura para poder salvar la única línea que tenemos en ese momento en el río y lejos del campamento.

Si estuviéramos pescando truchas no nos haríamos tantos problemas, por lo general, si está activa, buscará la mosca en lugares poco lógicos o si ésta está trabajando de una forma loca. El pez no, todo lo contrario; muchas veces si hacemos las cosas mal o no le gusta la mosca el salmón se desactiva y, o cambia de posición o se retira definitivamente del lugar donde lo vimos y se muestra en otra parte del pozo o hasta en un pozo cercano. Estos movimientos son fácilmente visibles en algunos lugares poco profundos. El salmón, por su tamaño y por la velocidad a la que se mueve, siempre deja una estela tras de sí, sobre todo en aguas lisas.

Sus posiciones favoritas, entonces, son las colas de las correderas y pooles y los embudos con aguas lisas inmediatamente encima de los rápidos o saltos. Pero no son los únicos donde los podemos encontrar. El costado de las rocas y la parte de adelante de las mismas también son sus lugares preferidos. Nunca lo vamos a encontrar detrás de una roca, pues allí se produce siempre una contra-corriente la cual, evidentemente, no le cae bien.

Las costuras entre una corriente más rápida con agua más calma también son de su preferencia. Es más, es por esa costura, que es agua turbulenta bien oxigenada, que el salmón sube un rápido o un salto. Estas costuras son semicírculos alrededor de la corriente, en un corte transversal de la misma, y se puede hallar al salmón en cualquier parte de ella. Para entender mejor, pensemos que esa corredera es un cono seccionado en sentido longitudinal, cuya base es el inicio de la corredera, allí donde se forma el embudo detrás del glide, y cuyo vértice es la cola de esa corredera. La parte seccionada lisa del cono es la superficie del agua, y el lado cónico son las costuras que vemos en la superficie, pero que también se encuentran por debajo de este cono si éste, supuestamente, no llegase hasta el fondo del río.

Teniendo claro este concepto del cono es más fácil entender dónde debe estar pasando nuestra mosca para poder tentar al salmón, no en el medio de la corriente, pero sí cerca de las costuras. Esto hace bastante complicada la técnica de pescar en este tipo de agua. Complicada al principio, después de un poco de práctica y manejo adecuado de la línea se hace casi de memoria ... que es cuando no sacamos nada. Disculpen que insista y sea reiterativo, hay que pescar cada lanzamiento que uno hace.

El salmón no tiene horarios de pique más o menos predecibles, como las truchas anádromas. Todo lo contrario, es muy difícil saber cuándo es el momento en el que el salmón se activa. Se dice que salmón visto, salmón pescado, lo cual muchas veces es cierto. Me hubiese encantado prender cada uno de los que vi saltar!!! De todas maneras, como se dice comúnmente la mosca pesca en el agua y con el salmón es más cierto que nunca. El que no está pescando, no pesca, valga la redundancia. Hay que estar concentrado en cada lanzamiento que uno hace, en cada deriva de la mosca, corrigiendo permanentemente todo, la distancia de lanzamiento, la posición nuestra con respecto a la posición del pez, como para que la mosca le pase en forma correcta. No hay que estar demasiado cerca pensando que el lanzamiento corto nos facilitará la pesca, ni estar demasiado lejos pensando en no asustar al salmón pero con problemas con el lanzamiento y con el manejo de la línea en el agua.

Hay lugares donde uno sabe que será imposible pescar bien al no poder controlar algunas de las variables mencionadas antes. Esos lugares aprendí a obviarlos después de perder mucho tiempo y esfuerzo tratando de llegar hasta allí con el lanzamiento o vadeando, lo que terminaba invariablemente en chapuzón. El mencionado caso de las galletas con las líneas entre las rocas también fue una buena lección. Este es un río en el cual siempre hay salmones dentro del alcance de nuestra línea, en el caso de la mía, 45 metros, y no hace falta hacer lances tan largos. Con tener el belly –panza- de una línea más unos metros de running line; esto es suficiente para pescar en cualquier lado, digamos, unos 25 a 30 metros en total y, muchas veces, con menos, estamos dentro de lo necesario para cubrir la posición del salmón.

Los lanzamientos son a cuarenta y cinco grados aguas abajo cruzando la corriente. Algunas veces, si la corriente no es muy fuerte, hay que lanzar hasta los noventa grados, como para permitir que la mosca tome un ángulo determinado al cruzar frente a la supuesta posición del salmón. En estos casos a veces hay que hacer el mend corriente abajo para aumentar la velocidad de esa mosca.

Una vez la mosca en el agua, se la trabaja en función de lo que uno calcula es la velocidad y ángulos adecuados, dejando derivar la mosca muerta sin movimientos nuestros de ningún tipo, solamente accionada por efectos de las corrientes. Una vez que la mosca está directamente aguas debajo de nuestra posición o en su deriva final hasta ésa se puede recoger la línea en tramos cortos de unos diez a quince centímetros o con el ocho en la palma de la mano con velocidades variables. En muchos casos, en este momento el salmón toma con ganas, cuando, por lo general, lo hace antes, cuando la mosca le pasa directamente y atraviesa la corriente a noventa grados o un poco menos delante suyo que es cuando toma más delicadamente.

En otros casos, una vez la mosca en el agua, se empieza a recoger a distintas velocidades para ver si movemos algún salmón, irritado por el intruso. Aunque no toma en este tipo de deriva, el salmón muestra su posición, con lo cual nosotros cambiamos nuestra técnica como para pasarle la mosca como a él le gusta o cambiamos de mosca. Obviamente, es difícil complacerlo y, la mayoría de las veces, vemos frustrados nuestros esfuerzos.

La pesca del salmón no es tirar y sacar. Ojalá así lo fuera, pero, creo, perdería todo el encanto. El hecho concreto es que no es nada raro terminar el día sin prender un solo pez. Es muy común también prender varios y perderlos a todos. Se pierden muchos salmones. Los inexpertos perdemos más que los expertos. Pero todos, en mayor o menor medida pierden unos cuantos en el día. La pregunta que me hacía los primeros días era, obviamente, porque perdía tantos salmones. Recibí muchas respuestas. Todas válidas y que apliqué siempre que pude, disminuyendo los salmones perdidos a medida que iba adquiriendo experiencia en el río. Mi preocupación era que la semana siguiente iríamos a pescar al Kola, donde los salmones son mucho más grandes, y si no aprendía a dominar éstos que eran mas chicos, mi frustración en el Kola sería mayor. Mi proporción a comienzos de la semana en el Varzuga eran tres perdidos contra dos encanastados. Al finalizar la pesca en el Kola la proporción se revirtió y disminuyendo notablemente para el fin de la segunda semana.

La tomada del salmón y su posterior pelea es muy distinta al resto de los salmónidos y puede variar de un salmón a otro. Usualmente toman en forma suave, pero enseguida se siente que hay algo fuerte y furioso del otro lado de la línea. En los primeros minutos es bastante fácil traerlos con el reel, ofrecen poca resistencia, es más, a veces hasta se vienen encima de uno, con lo que hay que enrollar la línea rápidamente. Pero, una vez que están cerca y, probablemente porque nos vieron, salen en sentido opuesto a la velocidad de un tren bala hasta la orilla opuesta y allí saltan. Si el río o el pool es relativamente angosto no es un problema mayor, hace unas tres o cuatro corridas de esta manera, a gran velocidad, haciendo sonar el reel y los dedos de la mano que trata de frenar el reel, saltando en reiteradas oportunidades, encarando también, aguas abajo y aguas arriba. El problema se presenta cuando hay rocas en el medio del campo de batalla y el salmón, muy astuto, las utiliza para tratar de liberarse, aunque, lo que más aprovecha en su favor son las corrientes para clavarse en ellas por unos instantes para oxigenarse bien y luego salir disparado para otro sector del pozo con el consabido salto acrobático.

Es un pez muy fuerte y en todo momento de mis primeros días de pesca, como era de esperar, lo estuve comparando con nuestra trucha anádroma, la del río Grande en Tierra del Fuego. Mi corazoncito siempre estaba a favor de mi trucha en los momentos del análisis y comparaciones. Pensaba que haría este salmón en un río como el Grande, con pooles bien definidos, con aguas relativamente lentas, sin rápidos o correderas donde oxigenarse ni rocas para cortar el líder. Y quería imaginar a mi trucha peleando en ese río ruso, con la ventaja de tener a su favor lo que no tenía en el Grande, correderas y oxigenación y refugio en las rocas.

Me tuve que rendir a las evidencias, con gran dolor del alma, a favor del salmón. Realmente es un pez de primera categoría, no digo nada nuevo con esto, y ante el cual hay que sacarse el sombrero en señal de respeto por ser un dignísimo luchador.

Que fue lo que me terminó de convencer de que la pesca del salmón es otra historia diferente a la de mi trucha? Más allá de que las técnicas para pescarlo son bastante más complicadas, no solamente para tentarlo, sino también para pelearlo y poder rendirlo, todo salmón que saqué parecía que por la lucha que daba era un salmón grande. En los primeros salmones que pude pesar con el guía, hubiera jurado que pesaba el doble, exactamente, de lo que acusaba la balanza. Los que sacaba y no pesaba con balanza, me sorprendían lo livianos que eran en el momento de levantarlos para devolverlos al agua en comparación con la lucha que habían dado. Al segundo o tercer salmón tuve que cambiar mi balanza mental y entrar a restarle peso a los que sacaba. Tal vez también era culpa de mi adrenalina. Quién sabe?

Lo concreto es que si analizamos, sin entrar en muchos detalles, los dos peces, veremos que el salmón es mucho más estilizado, alargado, con una cola más grande que la trucha plateada. Y creo que es algo lógico, la Naturaleza lo ha hecho así ya que tiene que nadar grandes distancias en el mar, de miles de kilómetros, para luego remontar ríos del doble de longitud que el Grande, más caudalosos, con más correntada que éste y con saltos y rápidos que el Grande no tiene.

Nuestra trucha es bien argentina, de jóven linda y esbelta y de mayorcita ya se pone más ancha que larga debido a que tiene alimento de sobra en las cercanías de su río y no tiene que esforzarse tanto como el salmón para remontar el río para su desove.


Los números de la semana

Me gustan las estadísticas, pero solamente por ellas mismas, no por competencia ni para ver quién es más y quien es menos. La pesca es diversión. Obviamente, si saco mucho o más grande me divierto más y mi ego crece, pero también me pongo muy contento si mis amigos se divierten y sacaron mucho y grande. Hay que entender que muchos se divierten más que nosotros y hay que aprender a compartir su alegría. El que sabe mucho que enseñe. El que sabe poco que escuche y aprenda. Gran porcentaje del éxito en la pesca es suerte. Quién lo duda? La suerte es variable y la ayudamos con conocimientos y experiencia. En la pesca siempre aprendemos, siempre hay otro que sabe más que uno. Entonces, si aprendemos divirtiéndonos todos nuestros compañeros de pesca se divierten con uno. Si nos amargamos, les arruinamos el día a ellos también.

Es duro volver del río con las manos vacías. No me lo digan! Me ha pasado y sé perfectamente que se siente. Sobre todo me ha pasado en el río Kola. De cualquier manera, uno siempre tiene alguna recompensa a cambio, haber pasado un día fantástico, en lugares remotos y rodeado de una naturaleza diferente a la que se está acostumbrado, ruidos distintos, de animales o aves con cantos que lo detienen a uno para escucharlos, la charla con un amigo, el haber aprendido algo nuevo en la pesca, el ver a otro pescando bien y teniendo su recompensa al final de la línea.

Me gusta llevar las estadísticas de mi pesca y, si puedo contar con la información, me gusta saber también cómo va el resto de los que me acompañan. Siempre llevo elementos de escritura en mi chaleco de pesca o campera. En el momento de soltar el pez y antes de tomar la caña nuevamente, anoto todo lo que creo que es importante en ese momento, más algunas notas cortas que me ayuden a recordar cierto hecho destacado de ese momento.

Podría estar escribiendo muchas páginas si entro en todos los detalles que anoté. Pero hay algunos que si les van a interesar ya que son los resultados de la pesca de esta semana en el Varzuga.

Fue una semana muy buena para los estándares normales que se manejan allí y por la dificultad de pescar en un río tan bajo, en el que los salmones se asustaban de nada y no tomaban con las ganas y soltura de saber que el agua alta los protege . Les decía que en el grupo éramos siete pescadores, entre ellos una mujer, gran pescadora. Elizabeth Leslie fue la tercera en cantidad de salmones. Pescó toda la semana con su hermano Phillip Bowden-Smith quien fue el top rod con 87 salmones. Ellos dos caminaron en la semana más de cien kilómetros pescando. Fueron dos veces caminando al beat de arriba de todo, cuarenta y ocho kilómetros solamente en esas dos salidas!! Phillip hace cincuentaiun años que pesca salmones y hace once que pesca en este río.

La segunda caña en cantidad de salmones fue mi compañero de cabaña y de varios días de pesca, Jo Monro, con cincuenta y dos salmones. Era un placer verlo pescar. Era su cuarta o quinta vez en este río y no desperdicié momento para ver lo que hacía y cómo lo hacía. Aprendí mucho de él y por muchas razones de afinidad lo considero como mi compañero de pesca con el que me divertí mucho.

James Farrer sacó treinta y nueve salmones. Era su segunda vez en el río y es un experto pescador de salmón. Generalmente pesca en ríos de Escocia. Pesqué con él un día, el beat de abajo. Un beat muy difícil de pescar por la poca agua que tenían sus pooles, algunos inexistentes. Como no teníamos los botes para ir hasta este beat, Justin consiguió que un helicóptero nos llevara los seis kilómetros aguas abajo hasta Lower Birch Island, una isla en el medio del río con un bosque de abedules realmente muy lindo. El guía puso a James en Two dogs, a la salida de la isla, donde se juntaban las dos corrientes, y a mí, aguas arriba de esta posición, en unos rápidos que había allí. El día era tan lindo, el solcito calentaba tan bien, los salmones estaban en otra, y la noche anterior había sido tan larga ... que dejé la caña a un lado y me tiré en el pasto a dormir hasta el almuerzo. Disfruté muchísimo esta siesta a media mañana, al pié del bosque de abedules y con el ruido del río corriendo por los rápidos.

Después del almuerzo James me dio una lección de pesca, en una palabra, me llenó de escamas. Me invitó a que yo fuera primero en Two Dogs, esta vez. Hice una pasada y nada. Seguí para abajo a un pool muy largo y profundo, The Loch. Lo pesqué sin éxito aún habiendo visto saltar varios salmones. Como no podía ser de otra manera, siempre estaban fuera de mi alcance. James, atrás de mí, en el The Dog sacó un lindo salmón. Ya de camino de regreso al campamento paramos en otros dos pooles a pescar. Fue en el Kichisara Island pool, unos quinientos metros debajo de la desembocadura del río Kichisara. El guía lo puso a James en una corredera y a mí en otra. James sacó dos salmones allí y yo nada. Me invitó a cambiar de lugar. Me instalé en su corredera y me dio instrucciones cómo pescarla. El resultado es el típico, él sacó dos salmones más en mi corredera y yo nada en la de él. Ese día no saqué nada, pero me dormí una flor de siesta debajo de los abedules!

Mike Savage, Tony Paulino-Alvarez y yo sacamos veintiocho salmones cada uno habiéndonos divertido los tres parejo. Mike, el guru de la pesca del salmón, ha pescado tantos salmones en su vida que se divertía más charlando con nosotros en el río que pescando. Tony vivía feliz todo el día, haciendo bromas, pescaba bien, pero se divertía más haciendo cosas locas, como cambiar de cañas, de líneas, de moscas, de todo, como para probar si esto o aquello funcionaba también. Se divertía tanto con los salmones que se le escapaban, como con los que lograba poner en la orilla.

En el grupo había un integrante mas, Sarah, la mujer de Phillip. Ella no pescaba pero pintaba. Ya la temporada anterior había venido con Phillip a pescar el Grande en Chile y también se la pasó pintando paisajes del río. Esta vez la vimos caminar por las orillas del Varzuga, pintando cada día un paisaje distinto. Me acuerdo claramente uno especialmente, el que hizo del los Pilares de Hércules. Muy bueno.

Con lo que yo saqué no me puedo quejar en absoluto. Es más, hasta ahí fue una de las semanas de pesca más lindas que tuve y que seguramente la voy a recordar por mucho tiempo. El lugar, el entorno del río, todo lo que significó para mí pescar por primera vez un salmón, y, sobre todo, la gran camaradería y armonía que hubo en el grupo. La atención en el campamento, los guías, el staff en general, todos bien predispuestos y con muchas ganas de que la pasáramos bien.

Todo lo bueno termina rápido y la semana se pasó sin que nos diéramos cuenta. La cena de despedida se hizo afuera, en una glorieta, sin mosquitos, con todo el staff del campamento, en la que nos sirvieron comidas típicas rusas, entre otras, unas carnes asadas en una parrilla al lado nuestro que estaban riquísimas y el caviar de Mike. Después de los discursos de agradecimiento y despedida salió el tema de la cantidad de salmones que habíamos pescado y resultó que nos faltaban solamente dos salmones para llegar a los trescientos. Mike preguntó quién se ofrecía de voluntario para sacarlos y todas las cabezas giraron hacia una persona determinada. Entre bromas y risas me levanté, me puse el wader y me fui a los Rapids, a veinte minutos del campamento y a las dos y media de la mañana ya había sacado los dos salmones que faltaban despidiéndonos íntimamente con el río río Varzuga.

A las pocas horas, a las ocho de la mañana, nos vino a buscar el helicóptero. En el vuelo de vuelta a Murmansk pasamos a buscar al grupo del río Pana y seguimos nuestro vuelo. En la medida que nos alejábamos del Varzuga y nos acercábamos al Kola nuestras mentes fueron derivando también del análisis de unos acontecimientos muy gratamente vividos a otros que para mí eran una incógnita. Seguí mirando por la ventanilla sin poder dormirme hasta que llegamos al aeropuerto de Murmansk, ya entrada la mañana del sábado 14 de junio de 2002.

Continúa en Notas Relacionadas en este mismo sitio:
Pesca en Rusia: Río Kola, Parte I y II.

MARCOS JUAN CZERWINSKI
www.Anglerstdf.com.ar

Last Updated ( Tuesday, 27 March 2007 )
< Prev   Next >
Advertisement

Angler's Tierra del Fuego
Diseño web optimizado para buscadores: www.desarrollodeweb.com.ar