Pesca en Rusia: Río Kola, Parte II PDF Print E-mail
Written by Marcos Czerwinski   
Wednesday, 09 April 2003
Apuntes con el wader puesto - En el río siempre me hago un tiempo como para tomar notas, por lo menos de algunas cosas puntuales las que luego, en la tranquilidad del campamento, trato de ampliar. Las que siguen son las notas ampliadas, día por día, de esta semana en el Kola.

Sábado. Día de llegada. Pescamos por la tarde dos horas con Mike Savage, sin suerte. El lugar fue el Swimming pool del Serious Pool beat. Mike embarcado en balsa, -o es embalsado?-, con su guía de muchas temporadas en el Kola, Sacha. Yo pesqué vadeando desde la costa con Viktor, guía con el que no tuve la suerte de volver a salir en el resto de la semana. Como siempre me sucede en un río nuevo por primera vez o en el primer día de pesca de una temporada me fue imposible atar la mosca al líder por la forma en que me temblaban las manos de la excitación. Después de tantos años es algo que todavía no puedo controlar. Espero que no se me pase.

Mi primera sensación al bajar de la ambulancia y ver el Swimming pool fue de zozobra, era tal el tamaño de ese pool que no podía pensar por dónde empezar a pescarlo. Me acordé entonces que tenía un guía que me indicaría que hacer y dónde.

Domingo. Era el día que se suponía debíamos empezar a pescar de noche. De todas maneras salimos por la mañana con Mike Savage al Junction. Los dos en balsas, Mike con Sacha y yo con el primo de éste, Liosha, como guías. Habíamos elegido el Junction porque James Farrer pescó allí la tarde anterior tres salmones, uno de ellos de veintitrés libras, unos diez kilos y medio, igualando con este salmón su récord personal en tamaño. James es un viejo pescador de salmón, experto, y que pesca, normalmente, en su río en Escocia con su hermano Mark quien, a su vez, es frecuente visitante del río Grande en Tierra del Fuego pescando, sobre todo, la parte de arriba del río, en la Estancia San José.

Mike sacó una de catorce libras, unos seis kilos pasados, en la unión de los dos ríos pero más sobre el Kola. Yo dejé ir uno. Nunca supe el tamaño aunque sentí su peso y velocidad cuando arrancó aguas abajo. Hizo un borbollón en el agua y se liberó mientras yo luchaba con mi reel desatendiéndolo y dejándole línea suelta.

La importancia de tener un equipo adecuado: yo había llevado cañas de una mano para el Varzuga, con sus correspondientes reeles y una caña de dos manos con su reel para el Kola. En el Varzuga no usé las de una mano y se me rompió la manivela del reel que tenía para caña de dos manos, mi viejo y querido Eliseo?s 12 de STH. Se falseó y aflojó el remache que une la manivela al carrete por la fuerza que tenía que hacer para enrollar la línea durante la pelea con los salmones. Por lo cual, en el Kola empecé usando mi reel Sage 3400 para caña de una mano con la línea Río Windmaster que usaba en el Eliseo. Sentado cómodamente en la cabaña la línea entró perfecto en el reel, pero en la lucha con el primer salmón del Kola me faltó espacio en el reel para enrollar toda la línea, o, por lo menos, lo que me faltaba para tener controlado a este salmón. La línea en el agua se aflojó y el salmón se liberó lanzándome con un coletazo agua en la cara, como si lo hubiera hecho a propósito.

Al volver al campamento al mediodía para comer lo que hubiese sido nuestra cena, cambié la línea a mi Abel Super 8 con el mismo resultado. Robin, con quien todavía compartía la cabaña, me prestó un viejo reel de su padre, marca Beaudex, inglés, muy antiguo, el cual como freno tenía una chicharra disfónica, pero que era lo suficientemente grande para mi línea y robusto como para que no se me rompiera aún con los salmones mas grandes.

Después del super almuerzo bajamos flotando desde el campamento hasta el Serious pool. Allí pesqué mi primer salmón del Kola, diez libras, unos cuatro kilos y medio, después de estar pescando dos horas el pool. Si el Swimming pool me apabulló por su tamaño el día sábado, el Seriuos me terminó de asombrar por todo lo que él es, como su nombre lo indica, un pool en serio. No tenía buena comunicación con mi guía, ni verbal en inglés ni vía el clásico lenguaje latino de las manos. Los rusos no saben de estas cosas. Pero, de una u otra manera, un poco en inglés, un poco con las manos, otro poco en polaco de mi parte y en ruso de la suya, me enteré cómo eran los puntos cardinales en ruso y cómo se pescaba este pool En Serio.

Nos quedamos pescando dos horas mas para seguir luego la flotada aguas abajo. Si uno piensa que dos horas es una enormidad para un pool imagínense que grande era el pool que dos horas demoraba en pescar la salida, el glide del pool, nada mas, y dejaba sin pescar las correderas de la entrada del mismo.

Flotamos, entonces, hasta el Swimming Pool que estaba inmediatamente abajo del Serious, pasando los segundos rápidos aunque éstos fueron mas cortos y más fáciles. Los primeros rápidos fueron los de la entrada al Serious. Liosha fantástico en los remos.

En el Swimming Pool nada. Anclamos en el glide donde había estado pescando Mike Savage el sábado por la tarde. Ví saltar dos salmones pero estaban fuera de mi alcance. Nos corrimos hasta ponerme a distancia de tiro pero sin suerte.

Fue una tarde muy lluviosa y fría. Me faltó abrigo. Los mosquitos también hicieron de las suyas cuando pudieron.

A las once de la noche, pleno día, nos juntamos con Sandy Densen y con su hijo Mike, el top rod, quienes venían en balsa del Junction con su guía. Mientras los guías y el chofer cargaban las balsas nosotros nos calentábamos un poco con la calefacción adentro de la ambulancia.

Mike Savage no salió a pescar esa tarde. Su guía Sacha nos acompañó pescando donde yo no lo veía. Fue discreto y nunca me dijo si sacó algo o no. Sus moscas son muy buenas. Ya lo mencioné? Cenamos a las doce de la noche un borshch y un sándwich de carne y tomate, lo que supuestamente era nuestro almuerzo del día, y, enseguida, a la cama!

Lunes. Salimos a la mañana con Mike Savage y nuestros guías Sacha y Liosha al Reindeer que había rendido aceptablemente el día anterior. Apenas bajamos de la ?ambulancia? en el Bridge pool y mientras los guías preparaban las balsas y equipos yo me puse a castear primero ante una invitación de Mike. A los pocos minutos clavé un salmón de unas doce libras, unos cinco kilos y medio. La clavada no me gustó porque fue en ese momento cuando la mosca ya pasó el hot spot, zona caliente del pozo donde generalmente toman, y estaba casi muerta aguas abajo. Fue en ese instante que ví un movimiento anormal en el agua e instintivamente tensé la línea. Allí estaba el salmón, pero yo estaba frío, poco concentrado en lo que hacía. Lo jugué por un rato, -los británicos juegan el pez, play the fish, no lo pelean-, y cuando lo quise meter de prepo en el copo del guía lo dejé ir o se liberó, -también del inglés let go o got free, no dicen se me escapó-.

Mi desilusión fue grande debido a que no era fácil clavar un salmón en este río y desperdiciar una oportunidad así, por mal manejo, es muy frustrante. Estaban todos atentos a la pelea con el salmón, Mike filmando con su digital, Liosha ayudándome con su copo y su pobre inglés, Sacha dándole indicaciones en ruso a Liosha y el chofer de la ambulancia también haciendo exclamaciones en ruso.

Una vez que nos tranquilizamos un poco todos le pregunté a Sacha porque se me había ido el pescado. Recién ahí aprendí, después de diez días de pesca perdiendo salmones en situaciones similares, que no es lo mismo jugar con un salmón que con una trucha anádroma del río Grande. La trucha cuando se rinde es porque ya no le queda resto. En cambio el salmón siempre tiene algo mas con qué defenderse. Está listo para el copo cuando viene cerca de la superficie y cuando es relativamente fácil levantarle la cabeza fuera del agua.

Si no es así, al momento de ver al guía con su copo hace su último esfuerzo y, generalmente, se desprende de la mosca, aún si ésta tiene un anzuelo doble #4 o #2. Es increíble.

No siempre se suelta en el último momento. Muchas veces lo hace al principio de la lucha una vez que tomó la mosca. La explicación más común es que todavía no estaba bien clavado. No hay nada que uno pueda hacer para que el salmón no se desprenda en estos casos. He visto perder salmones en esta situación hasta a los mas expertos.

Salvo una hora que estuvimos pescando con Mike el Bridge pool, donde yo perdí este salmón y Mike perdió uno enorme apenas clavado y que fue visto por Sacha quien estaba mirando desde arriba del puente ferroviario, el resto del día lo pasamos pescando desde las balsas neumáticas flotando el río hasta el campamento.

Este beat, el Reindeer, es realmente muy lindo para pescar, con flats, glides, correderas y remansos.

Almorzamos sopa y un sándwich de carne, con galletitas regionales de miel y fruta como postre, a orillas del río, en el borde de un bosque de abedules y en el medio de un furioso ataque de mosquitos. Nos defendimos muy bien con repelentes. Mike hasta se durmió una siesta tirado en el césped.

Antes del almuerzo, pescando el Dry Martini pool, se me escapó un salmón muy grande. Estábamos trabajando con mi guía una corredera desde hacía una hora aproximadamente. Estuve variando todo, moscas, presentaciones, distancias, ángulos. Como estábamos en la balsa también variamos la posición de ésta con respecto al glide, como para que la mosca, al derivar, se presentara con un ángulo distinto. Finalmente, en un lanzamiento de ésos en los que uno piensa en éste tengo que prender uno por lo satisfecho que se está con el lanzamiento mismo, incluyendo la presentación y la deriva final de la mosca, sucedió lo que tenía que suceder... el salmón tomó la mosca.

Este salmón estuvo allí todo ese tiempo y no hubo manera antes de entusiasmarlo para que tomara mis moscas. Porqué esperó tanto? Que fue lo que lo hizo tomar la mosca justo en ése momento y no antes?

Por la forma agresiva que tomó la mosca, muy violenta, evidentemente algo lo irritó sobremanera. En la misma forma agresiva pegó su primer corrida, la cual fue muy corta, de unos pocos segundos, unos quince metros en total, muy cerca de la superficie, casi encima de ella, con una gran estela en el agua y spray detrás de él, terminando en un gran salto, en línea recta, sin contorsionarse, de izquierda a derecha cruzando el río y mostrándonos claramente su armonioso, perfecto y plateado brillante perfil, con algunos destellos de color entre el rojo y el bronce, denotando su estadía de algunas semanas en el río. Cierro los ojos y todavía lo veo.

A la distancia que estábamos con el bote, unos treinta metros, no me perdía detalle de esta corrida y salto final, helado por la sorpresa y tamaña belleza junta saltando fuera del agua a mas de un metro de altura, no me dí cuenta de bajar la caña y cuando el salmón volvió a caer al agua ya no lo tenía mas prendido.

El guía estaba sorprendido por el tamaño de este salmón. Yo también, pero no tanto, al no tener experiencia y al no haber visto muchos salmones grandes no podía aventurar un tamaño. Unicamente, al día siguiente después de sacar mi salmón de treinta libras me dí cuenta de lo que se me escapó este día. Era un salmón de mas de quince kilos!

Siempre se escapa el salmón más grande.

Martes. Cambiamos de compañero de pesca y de guía. Salimos a pescar el Mónica Beat con James Farrer y Jaroslav como guía. El día se presentaba muy lindo, el cielo totalmente despejado, caluroso, 23ºC y 28.7 de presión a las diez de la mañana. Nada me decía que éste sería mi mejor día de pesca, sin dudarlo, tal vez de mi vida. Deportivamente hablando, por lo menos. Me pasaron tantas cosas este día que creo que bien vale otro capítulo sobre el mismo. Lo que sigue es un resumen de lo que pasó ese día.

Jaroslav decidió que él se llevaría a James en el bote a pescar el Ahab pool, mas bien del lado de enfrente de éste, y me dio las instrucciones para que yo pesque el Mónica Run. Unos pocos minutos pasado el mediodía saqué un salmón de doce libras, unos cinco kilos y medio, con una mosca tubo de bronce de Sacha y anzuelo doble #4. Perdí un salmón más. Sin rebarba se complica un poco, aún en los anzuelos dobles.

Después del almuerzo en la isla frente al Mónica Run, James se quedó pescando este Run que era suficiente como para dedicarle toda la tarde y Jaroslav me llevó a la cabeza del Ahab donde dejamos la balsa de nuestro lado y caminamos unos minutos por un sendero en el bosque, aguas arriba de los rápidos que desembocan en el Ahab.

El lugar que me indicó el guía para que yo entrara el agua no era un lugar muy fácil. Eran aguas bastante profundas, donde a unos cinco metros de la orilla el agua ya me llegaba al pecho, y, para colmo de males, el bosque de cipreses llegaba hasta la misma orilla. Todo un desafío para buenos tiros.

No más de media hora después de empezar a castear clavé mi salmón el cual me llevó mas de cuarenta minutos poder dominarlo e introducirlo en el copo a las tres de la tarde. La balanza del copo se clavó en treinta y cuatro libras. Restadas las cuatro libras que pesa el copo, el Kola me regaló este 18 de Junio, un salmón de 30 libras, mas de trece kilos y medio de pura dinamita. Fue el tercer salmón en tamaño de esta temporada en el Kola.

Después de las fotos y de devolver el pescado al agua no pude pescar mas de la emoción. Nos volvimos aguas abajo a la isla del Mónica Run para que Jaroslav pudiera atender a James. Yo me dormí una siesta al sol, descansando de las emociones y del agotamiento tanto físico como mental que me produjo este salmón.

Me dormí escuchando el canto de una kukulka, ave que abunda en estos bosques del Nordeste europeo.

Miércoles. Compartimos la ambulancia con otro grupo. Ellos se quedaron en el Bridge Pool, al comienzo del Reindeer Beat y nosotros seguimos unos dos o tres kilómetros mas aguas arriba para pescar el Bear Beat. Desde el punto en el bosque donde nos dejó la ambulancia tuvimos que caminar con James y Jaroslav unos tres kilómetros mas por la vía del tren, la cual estaba de nuestro lado a esta altura del río, hasta el Broken Rod Pool. Jaroslav, al igual que el día anterior en el Mónica Beat, cargó con su mochila en la que llevaba su equipo y nuestro almuerzo y, encima de ésta, el bote neumático desinflado.

Esta vez me tocó el primer turno de bote. Jaroslav me llevó a unas correderas que estaban inmediatamente debajo del Broken Rod Pool, mientras que James se quedó pescando una corredera cerca de la orilla, vadeando por donde podía.

Este fue un día especial también. Era el día siguiente de mi salmón de 30 libras y de los festejos en el campamento por la captura. Así como el día anterior dejé de pescar después de esa captura, este día seguí dulce con mi pescado. Si sacaba algo estaba bien, si no sacaba nada también estaba bien. El día se presentaba muy caluroso. A las diez de la mañana teníamos 21ºC y 28,55 de presión y ni una sola nube.

Nos ubicamos con el guía para pescar una de las varias correderas que tenía el río en ese lugar. La elegimos porque mientras el guía remaba hacia la zona yo había visto moverse un salmón. Salmón visto ... salmón pescado, dicen los viejos pescadores. Lo cual no siempre es tan así.

Hasta este día, miércoles, venía yo flojito en cantidad de capturas, lo cual me tenía algo preocupado. Pero, por otro lado, tenía en mi haber mi salmón del día anterior, el cual, de alguna manera, era un gran bálsamo para el alma y para mi maltratado orgullo de pescador.

El lunes pescando el Reindeer con Mike para evitar que la frustración me arruinara el día por la falta de pescados me puse a cantar en el bote. Primero bien bajito, como para distraerme un poco, pero, en la medida que avanzaba el día y la frustración crecía por lo que no sacaba o por lo que perdía, fui elevando el volumen de mis cantos como si quisiera con ello tapar mi frustración. La verdad es que me sirvió para calmar mis nervios y para no arruinarle el día a mis compañeros con mi mal humor, pero, además, me sirvió para disfrutar cantando que hacía mucho tiempo no lo hacía, como esa persona que va caminando por la calle silbando contenta o sin preocupaciones mayores. Yo estaba pescando.

Este día, en el Broken Rod, si bien venía dulce también quería seguir clavando salmones y, a la media hora de estar casteando ya empecé a cantar, no porque hubiese estado frustrado a tan temprana hora, sino que me hacía sentir bien y divertido. El día era muy lindo y veíamos movimientos de salmones, por lo tanto, teníamos la posibilidad de clavar alguno.

El salmón que había visto al final de la corredera me tuvo loco. Estaba super activo. Lo veíamos saltar y moverse en diferentes partes de la corredera. Obviamente siempre estaba él donde no estaba mi mosca. A medida que pasaban los minutos yo elevaba el volumen de mi canto. James, en su corredera cerca de la orilla se reía.

Después de una hora de castearle, variando todo, presentaciones, moscas, hasta el idioma de mis cantos, el salmón se dignó, por fin, a tomar mi mosca. Y aquí comienza otra historia. Cortita. Lo poco que duró el salmón en mi anzuelo. Sucedió todo tan rápido que voy a demorar mas en describir el momento de lo que duró éste. El salmón tomó mi mosca y salió como tren bala aguas abajo. Mi reel, en realidad el del padre de Robin, no frenaba nada. Traté de frenar un poco con la mano. Casi me reviento el dedo pulgar con la manija que giraba a gran velocidad. Cuando ya estaba con toda la línea fuera del reel, el bruto cambió la dirección de su huida y encaró corriente arriba ante mi desesperación tratando de enrollar la línea rápidamente y mantener el contacto con él, y ante la desesperación del guía tratando de desenredar el ancla de las rocas del fondo para ayudarme ubicando el bote como para que yo estuviera siempre frente al salmón. Como era de suponer, en un momento como éste fue imposible levantar el ancla, una bolsa hecha con una red y llena de piedras.

El bote siguió mirando aguas abajo y yo sentado en el frente y sin poderme parar por lo inestable de la situación, Jaroslav gritando algo en ruso, me imagino que nada santo, y el salmón pasando raudamente al lado nuestro, aguas arriba, tan cerca que pensé que la línea se engancharía en el remo. En un momento llegué a tener contacto con el salmón nuevamente, ya que había enrollado suficiente línea teniendo, además, la caña lo mas alta y alejada del salmón de lo que me era posible. Pero ese contacto duró ésto ... nada. En el momento que lo vuelvo a sentir fue en el momento en que él daba vuelta por detrás de una roca que sobresalía un metro y medio del agua y encaraba de nuevo aguas abajo, dejando la línea suelta, floja, mis piernas temblando, y al guía maldiciendo en ruso.

Mientras rehacía mi líder, Jaroslav me llevaba a otra posición que yo le había pedido para tratar de sacar un salmón que había visto moverse antes en otro glide mas abajo, justo antes de unos rápidos.

Este salmón no se me fue. Pesó 18 libras, arriba de ocho kilos, y fue una pesca de libro. Mientras estábamos pescando el salmón anterior, el que se me escapó, lo ví a éste moverse abajo, justo donde terminaba el glide y empezaba el rápido chico o corredera grande. Una vez que clavé y perdí el primero, lo ví moverse de nuevo al segundo. Le pedí a Jaroslav que soltara un poco de soga del ancla para acercarme al segundo. Puse un líder nuevo, dos metros de nylon de 20 libras de resistencia. Hice dos casts y como ví que estaba incómodo para clavar al segundo le pedí mas soga al guía, unos diez metros más.

Mientras tomábamos posición lo vi moverse de nuevo, siempre en el mismo lugar. En ese momento estaba cantando It?s now or never de Elvis -Es ahora o nunca-. Levanté la línea, hice el cast, y mientras seguía cantando la mosca cayó en el lugar correcto y un instante después, sin que la mosca haya derivado ni dos metros, el salmón tomó.

Mientras yo peleaba al salmón, el guía remaba hacia la orilla y James divertidísimo con todo. Ya desde el primer salmón, el que se me había ido, él dejó de pescar y se sentó en la orilla a verme pescar y a escucharme cantar ... bueno ... creo que más lo primero que lo segundo.

Una vez que pude bajar del bote cerca de la orilla y que quise arrimar el salmón al copo, el pescado como si hubiese presentido lo que le esperaba, salió como un rayo al otro lado del río, mas de sesenta metros! Después de algunas corridas y saltos mas, pudimos por fin introducirlo en el copo, -coparlo?-. Fotos y al agua de nuevo. Era apenas pasado el mediodía, hora de almorzar.

Al momento de devolver este salmón ya se había nublado. Almorzamos en ese mismo lugar y finalizado éste Jaroslav nos llevó en la balsa, aguas abajo, al Corner Pool. James se quedó pescando desde el bote y yo bajé encima de la bifurcación para pescar la corredera que daba al cauce principal que era el izquierdo. Este lugar también lo llamaban los pantalones ya que los dos brazos presentaban esa forma.

Pescamos por una hora aproximadamente sin suerte alguna y con una llovizna que había empezado a caer. La presión había bajado rápidamente, también bajó mucho la temperatura. De tener mas de veinte grados antes del mediodía, a las tres de la tarde pasamos a tener apenas diez grados, los que se hicieron seis a la cinco de la tarde.

Del Corner Jaroslav bajó solo en bote unos rápidos bastante difíciles, sobre todo para nuestra balsa que era de las chicas, mientras que James y yo bajamos caminando por el bosque. James se quedó pescando el Bob?s Pool y yo seguí hasta el Bear Junction. Siguió lloviendo, ahora mas fuerte. En un momento determinado, mientras pescaba muy concentrado el Junction, levanté la vista para mirar a mi alrededor y me sorprendió la poca visibilidad que había. Creí que era niebla, lo cual me pareció muy extraño. Era una cortina tan espesa de agua que no se veía mas allá de los cien metros. Era una lluvia tan copiosa como nunca había visto antes. Y no se trataba de un chaparrón solamente, era lluvia lluvia.

Jaroslav me cruzó para pescar el Bear River donde la semana anterior alguien había sacado un salmón de cuarenta y cinco libras y James se instaló en el Junction. La lluvia siguió las dos horas que le dedicamos a este sector del río. Por momentos paraba y los mosquitos aprovechaban para desquitarse con nosotros. James sacó tres lindos salmones en el Junction. El padre del salmón de cuarenta y cinco libras que yo andaba buscando en el Bear no estaba de humor para mis moscas.

Nos juntamos de nuevo en el Junction y decidimos terminar nuestro día de pesca, aún siendo temprano para ello, ya que estábamos helados y la lluvia no paraba. Nos fuimos los tres en la balsa aguas abajo al punto donde nos pasaría a buscar la ambulancia, el Bridge Pool, el comienzo del Reindeer Beat.

Cuando llegamos al lugar yo temblaba de frío y me castañeteaban los dientes. Seguía lloviendo. Jaroslav llamó por radio al campamento pidiendo que el vehículo viniera a buscarnos. Mientras esperábamos debajo del puente ferroviario, James me invitó a pescar el Bridge Pool por turnos, como para entrar en calor. Y como de él fue la idea decidió que yo empezara. A los pocos minutos clavé un salmón de diez libras, el cual, esta vez, no se me fue ya que me acordé de todas las cosas que me dijo Sacha el día que perdí aquél salmón en este mismo pozo. También recordé lo que me dijo en ruso y que no entendí ...

Mientras James entró a pescar el pool yo saqué mi libreta para anotar el salmón y, con gran pánico, ví que la misma estaba empapada. Era la libreta donde tenía todas las anotaciones de las dos semanas. Empecé a revisar frenéticamente todos los bolsillos impermeables de mi campera de dos temporadas, con goretex, y me dí cuenta que tenía todo empapado. Lo que más me preocupó fue la libreta y la cámara digital, ambos elementos chorreaban agua. La ropa que tenía inmediatamente debajo de la campera también estaba empapada.

En el campamento resultó que todos los pescadores que tenían mi marca de campera tuvieron el mismo problema. Los que tenían otras marcas estaban secos. Los datos de mi libreta los salvé colgando la misma encima del calefactor de la cabaña pasándole un nylon por el espiral y atándolo en el barral de las cortinas de la ventana, debajo de la cual estaba el calefactor. La cámara estaba mojada por afuera, su funda, nada más.

Jueves. Si el Swimming Pool y el Serious me parecieron grandes, el Net Pool me pareció enorme, mas allá de todo límite. Es un pool para pescarlo todo el día y no se termina de hacer.

Este día me tocó el placer de compartir el día de pesca con Robin Blackhurst, una gran persona, un británico que vivió muchos años en la Argentina y ahora está radicado en Brasil. Pesca también por todo el mundo. Viejo pescador de salmón y estuvo pescando con nosotros en reiteradas oportunidades el río Grande, tanto por el lado argentino como por el chileno. Fue mi compañero de cabaña en el Kola y el que me prestó el reel. Después que pesqué mi salmón de treinta libras, tan contento estaba Robin por ésto que me regaló el reel de su padre. Fue para mi un gesto muy valioso.

Nuestro guía para este día fue Jaroslav. Como era uno de los beats mas alejados llegamos a
media mañana. Robin se quedó pescando la corredera más cercana a la orilla, allí donde se ven unas pequeñas rocas sobresaliendo del agua en la foto, y Jaroslav me llevó a pescar en bote las salidas de los diferentes rápidos que se ven al fondo en la misma foto.

Queda mencionado mas arriba cuáles son las características de este Net Pool y cómo se lo pesca. Este día yo no saqué nada, ni a la mañana a la salida de los rápidos ni después del almuerzo en la corredera de la costa. A Robin se le liberó un salmón prácticamente desde dentro del copo y sacó un salmón de doce libras. Muchos de los pescadores de salmón también consideran pez sacado aquél el que se escapó o liberó pero que estaba al alcance del guía y su copo o si el pescador pudiese haber tocado el líder con su mano. En ambos casos, si se daban esas condiciones, el salmón era contado como sacado. Este día ni siquiera tuve uno enganchado como para tocar el líder y adherirme a este concepto.

Hacía mucho calor. Los mosquitos no nos dejaban en paz. Había salmones saltando por todas las correderas. Según el guía y otros expertos, estos salmones estaban subiendo y, cuando suben, no toman. Los salmones que se veían saltar, justamente, no eran siempre los mismos ni saltaban en el mismo lugar. Posiblemente estaban subiendo entonces.

Obviamente, no me gustó el Net.

Viernes. Nadie quería el Mónica Beat. Cuando nos tocó el turno de elegir le sugerí a Robin que fuésemos nosotros allí. Era un beat muy lindo y me traía recuerdos de mi salmón de treinta libras. Además, quería ver si podíamos sacar la hembra de aquél macho tan lindo como lo fue mi salmón. Yo sabía que era una utopía, pero todo pescador está lleno de ilusiones. No es acaso la pesca una ilusión? Es la ilusión de sacar el pescado más grande.

El día se presentaba muy lindo, caluroso y despejado, ideal para pescar de remera. Al llegar al lugar habitual junto al río, Jaroslav mientras inflaba la balsa nos fue comentando que plan de pesca tenía para ese día. Por la mañana lo llevaría a Robin al lugar donde yo había sacado el monstruo, arriba del Ahab Pool, y yo iría a pescar el Mónica Run. Con Robin armamos los equipos allí mismo y cuando estuvo listo Jaroslav con su balsa nos separamos, cada uno a su lugar de pesca y con sus propias ilusiones.

Cuando tuve que cruzar el brazo de río, el cual formaba una isla grande del otro lado de la cual estaba el Mónica Run en el cauce principal del mismo, noté que el río estaba distinto, mucho mas alto. Entré en la punta de arriba de la isla como para pescar el glide antes del run, pero me fue imposible ubicarme en la misma posición de la vez anterior ya que la fuerza que traía el agua, literalmente, me levantaba los pies del fondo de grava. Luché durante una media hora con esta corriente tratando de pescar el mismo lugar del glide donde había sacado aquél lindo salmón de 12 libras con la mosca tubo de Sacha el martes anterior.

Cansado de luchar contra la corriente y sin poder pescar como quería me moví mas abajo, al run. Me ubiqué como para pescar el run justo en su comienzo, desde donde terminaba el final del embudo del glide, toda la curva de un poco menos de noventa grados a la izquierda, y el final de esta curva, donde empezaba un run de unos doscientos metros de largo por unos cuarenta a sesenta de ancho. Después de una rápida pasada por la curva y apenas entrada mi mosca en el run clavé un salmón de catorce libras, pasados los seis kilos. Habían pasado apenas veinte minutos del mediodía. Como hacía calor no tenía puesto ni el chaleco, por lo tanto, no pude sacarle fotos a este salmón ya que la cámara había quedado en la isla junto con mis cosas.

Una vez que solté este salmón y después de arreglar mi líder y controlar mi mosca y buscar mi cámara entré nuevamente en el mismo lugar. Veinte minutos después clavé otro salmón. Esta vez de dieciocho libras, mas de ocho kilos, el cual me hizo trabajar mucho para poder ponerlo en la orilla. Creo que fueron unos veinte a veinticinco minutos de lucha sin cuartel. Era una hembra en muy buen estado quien se aprovechó de todas las alternativas que le daba el río en ese run como para poder soltarse del anzuelo. Saltó innumerables veces, cruzó el río al otro lado, subió hasta el final del embudo, bajó aguas abajo hasta muy entrado mi backing, en este momento creí que lo perdía, se clavó en cuanta corriente encontró para oxigenarse y volver a la carga hacia otro sector del pool. En este río, que es muy ancho y donde los pooles y runs son muy amplios, no hay freno de reel que pare semejantes torpedos, menos mi reel que tenía por todo freno una chicharra muy ruidosa.

Después de las fotos devolví este salmón con mi sistema de ponerlo frente a la corriente entre mis tobillos, sin tocarlo con las manos, esperando en esa posición hasta que se recupere solo. Lo hago en el río Grande en Tierra del Fuego con nuestras sea trouts con un muy buen resultado en la recuperación y desestresamiento del pez. En un par de minutos, ya cuando el pez se endereza solo después de estar apoyado contra alguno de los tobillos y sus opérculos se mueven en forma regular indicando una respiración normal, uno se puede retirar hacia atrás sin que el pez se asuste ya que éste está mirando corriente arriba, recuperándose, y no me ve que estoy encima de él. Después de varios minutos de quedarse en esa posición se va nadando muy tranquilamente en dirección al lugar del pool de donde lo sacamos.

Mientras estaba haciendo este proceso de recuperación, el cual hago con todos los peces grandes y algunos de menor tamaño también, vi que ya se acercaba Robin en la balsa con Jaroslav volviendo de aguas arriba. Era la hora del almuerzo.

Después de comer rápidamente y de una breve charla de sobremesa contándonos nuestras anécdotas del día salimos nuevamente a pescar invirtiendo, en este caso, las posiciones, Robin se quedó solo en el Mónica?s Run y yo me fui con Jaroslav en la balsa al lugar de mi salmón de treinta libras.

Ya en el lugar me dí cuenta de cuánto había subido el río ya que tenía allí las referencias de unas rocas las cuales, esta vez, estaban tapadas por la crecida después de la lluvia del miércoles. El río había subido unos cincuenta a sesenta centímetros sin ensuciarse siquiera. No pude entrar en el mismo lugar que la vez anterior y lo único que pude hacer fue subirme a unas rocas que estaban tapadas este día por el agua y que estaban unos quince metros aguas debajo de donde había clavado mi salmón. Era imposible pescar aguas arriba, la mosca no pescaba como debía. Ví moverse un salmón muy grande en el hot spot, lo imaginé por el gran tamaño de su cola, pero fue la única ?actividad? que tuve esa tarde.

Cansado de tratar y no poder, le pedí a Jaroslav que me llevara aguas abajo, para verlo pescar a Robin, quien ya había sacado un salmón en el lugar que yo le había sugerido que tenía que pescar, el final de la curva de entrada del Monica?s Run.

Me despedí del río Kola, tirado al sol, disfrutando de la tarde y mirándolo a Robin sacar dos salmones mas de ese lugar y escuchando cantar las kukulkas en el bosque del otro lado del río, pensando si no me estaban invitando a volver pronto.


Los números de la semana

Según lo mencionado mas arriba, los ríos del norte de la península en líneas generales se caracterizan por el gran tamaño de sus salmones y por las relativamente bajas capturas. En nuestro grupo éramos doce cañas, muchas de las cuales eran por demás expertos y conocedores del río. Esto hizo que el promedio de capturas fuese elevado. Si bien yo tuve dos días completamente en blanco no me puedo quejar de la cantidad de salmones que pude sacar y devolver, sobre todo por la calidad de mis salmones. El promedio de peso de la semana fue menos de quince libras, unos seis kilos ochocientos gramos, y yo tuve un promedio de un poco mas de dieciséis libras, arriba de los siete kilos doscientos, y en cantidad de salmones estuve por encima del promedio general. Me divertí muchísimo.

Los pesos y cantidades para la semana entre las doce cañas fueron las siguientes: mas de treinta libras, dos salmones; mas de veinte libras, ocho salmones; menos de diez libras, cinco salmones y entre diez y veinte libras, ochenta salmones.

La cantidad de salmones que se sacaron por beat fue la siguiente: en el Junction/Serious se sacaron veinticuatro salmones; en el Net, veinte salmones; en el Reindeer, diecisiete salmones; en el Bear, quince; en el Monica, trece y en el Kitza seis. Total de salmones en la semana, noventa y cinco.

La caña que más salmones sacó fue Mike Densen, con veintidós salmones, como queda mencionado mas arriba y el salmón más grande fue de treinta y ocho libras, un poco mas de diecisiete kilos, pescado por la experta caña de Phillip Bowden-Smith.

Una nueva semana de pesca llegó a su fin. Había que volver a casa. Un sueño estaba cumplido. Había pescado salmón del Atlántico, en ríos de primerísima calidad, y con la suerte de haber capturado un salmón de treinta libras. Dos semanas compartidas con amigos disfrutando de su compañía, la primera en el Varzuga y la segunda ésta, aprendiendo de ellos los secretos de la pesca del salmón. Dos semanas en dos campamentos del mejor nivel, organizados casi a la perfección. Un viaje al otro lado del mundo para mi, conociendo nuevos países, nueva gente, nuevas costumbres. Experiencias que difícilmente olvidaré. Espero volver.

MARCOS JUAN CZERWINSKI
Anglerstdf.com

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