Nuestro Río Grande PDF Print E-mail
Written by Marcos Czerwinski   
Monday, 21 September 1998
El Río Grande es el principal curso de agua de la isla Grande de la Tierra el Fuego. Desde su nacimiento en territorio chileno hasta su desembocadura en el Océano Atlántico realiza una tarea colectora que vivifica el espacio estepario de nuestro norte. Los primeros fueguinos lo denominaban Oroski, río de los róbalos, era el lugar donde se enriquecía su dieta con la prodigalidad de la pesca.

Para ellos también representaba un límite que en pocas oportunidades fue salvado, así de esto es que se consideraban como pueblos distintos los que poblaban los diversos espacios que el río dividía: la estepa y el parque fueguino. Esto se reflejó incluso en las diferencias idiomáticas.
Los primeros blancos que lo cruzaron pensaron en su navegabilidad, y de ser así, una vía concreta de entrada y salida de una futura producción fueguina. Era 1886 y la obsecuencia de los exploradores Popper, primero, y Lista después, llevó a que sus aguas llevaran el nombre del Presidente de la Nación: Juárez Celman, y del Vice: Río Pellegrini.
Para 1891 se inician los trabajos hidrográficos que si bien marcan sus limitaciones para la navegabilidad, ponderan la fluctuación de las mareas que posibilitan la entrada de pequeñas naves que quedan en seco en la bajamar, facilitando tareas de carga y descarga.
Pronto la margen sur de su desembocadura tendría un primer propietario privado: Julio Popper, prometía levantar Atlanta, una colonia pastoril con mano de obra indígena. Al tiempo allí José Menéndez levantaría su estancia Primera Argentina.
La margen norte vio llegar a los salesianos a instalar su misión en 1893, el espacio ya estaba destinado para uso fiscal por lo que en 1895 hizo su presencia la policía.
El incendio de La Candelaria, la alejó del río. Su lugar comenzó a ser utilizado espontánemente por quienes levantaron sus casas, es este sitio tan próximo al emprendimiento ganadero de Menéndez, y sitio neutral de entrada a la Tierra del Fuego ovejera.
El río vio vincularse sus márgenes con el trabajo de los boteros, y mas tarde con el puente colgante que habilitara la Sociedad Frigorífica Argentina que comenzó sus tareas en tiempos de la Gran Guerra, tiempo de grandes ganancias para la Tierra del Fuego, la región y el país.
El sur pasó a ser el parque industrial, el norte la zona residencial. El río de por medio recibió el detritus de una y otra experiencia.
Por los años 30 desde el Frigorífico comenzó la siembra de salmónidos que jerarquizaron como pesquero el antiguo curso de agua. La iniciativa privada utilizando el recurso de todos nos muestra un presente donde los que pueden utilizarlo son también unos pocos.
Los años setenta comenzaron a mostrar los efectos de la sinrazón humana.
Parte de ella dada por una suerte de crecimiento de espaldas la río, el mismo ánimo reciente de amurallarlo, cosa que el río no quiso; y los efectos hidrográficos que terminaron por destruírlo.
Y el viento, que siempre ha denunciado al invasor desconsiderado de esta tierra, precipita sobre su costa la basura dispersa del ciudadano sin conciencia de la geografía que lo recibe.
Esa acción que hoy por hoy se pretende reparar.

Nota del Editor: Esta semblanza fue publicada en un volante informativo sobre la campaña internacional "A limpiar el mundo" de la Fundación Vida Silvestre Argentina, organizado por la Asociación Riograndense de Pesca con Mosca con la participación del Club Náutico Oshlelk-Oten, programada para los días 18,19 y 20 de setiembre de 1998.

Por Mingo Gutiérrez (Historiador)

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